Manuela, para comenzar por el principio, ¿Cómo comenzó tu afición por el teatro?
Creo que en algún momento tuve un impulso, que me seguía desde chica, de probar que yo también podía construir algo parecido a la realidad, como si uno le hablara al creador del mundo y le dijera “yo también lo puedo hacer”. Lo que me gusta de todo esto es que a la larga se descubre que el mundo es también construido por nosotros mismos como si fuera una ficción, por eso quizás a mi me preocupa que hayan conexiones directas con la realidad en el teatro, así es mi búsqueda… comenzamos a probar estas metodologías de improvisación en el diálogo, en las situaciones. La idea fue que las obras terminasen siendo lo más parecidas al referente, ese era el primer impulso pero al final uno no quiere una reproducción pasiva del mundo sino descubrir y vivenciar los mecanismos a través de los cuales se construye lo real… ahí todo se convierte en un rollo más intelectual.
Cuando hablas en primera persona plural te refieres a tu compañía… En teatro se suele trabajar mucho de manera colectiva, por ello te pregunto respecto a estos cuestionamientos… ¿Cómo surgen y cómo se trabajan de forma grupal?
Bueno es una alternancia entre una cosa autoral y un trabajo colectivo. Generalmente las ideas surgen cuando uno está solo, reflexiones más personales, pero también es importante que se enriquezca del grupo, ahí toman forma los impulsos iniciales.
¿Es difícil ese proceso? ¿Cuándo estás creando con un grupo de gente, pero finalmente tú debes decidir como directora el resultado final?
Hay un punto en que las decisiones debe tomarlas alguien, y es un punto que se repite constantemente en el proceso, no es una vez que uno toma una decisión y ya, es un conjunto de cosas que deben ser resueltas por la figura del director todo el tiempo. Yo tomo muchas decisiones solas, y de hecho hay muchas cosas que a los actores y a la gente con la que trabajo no les digo, y que están pasando, eso es parte también de los resultados que quiero obtener.
¿Entonces los modos de producir lo real también los aplicas en los procesos de creación, con tus actores?
Si, me valgo del juego de lo real y también permito que ello ocurra, porque hay cosas que pueden ocurrir tal como en la realidad… si yo me paro en el escenario y te pego un combo te va a doler igual que si te lo pegara en otro contexto, entonces también hay un punto que a pesar de la autoría hay que dejar que cosas ocurran.
Con respecto a eso, ¿Por qué crees tú que en todas tus obras surge lo real como un problema? Me refiero a que con lo que hemos dicho podríamos concluir que cualquier obra de teatro tiene esta tensión entre lo real y la representación, sin embargo en tus obras se vuelve un problema particular, quizás la médula de la puesta en escena.
Yo creo que precisamente el trabajo fue planteado así, muy rápidamente nos dimos cuenta con la compañía que la relación entre lo real y la representación no es lineal sino confusa, y nuestra idea es ver de qué manera podemos resolver esa relación con soluciones no lineales, resolviendo preguntas como hasta qué punto lo que hacemos en el escenario produce lo otro (lo real)? Hasta que punto se anulan? Qué mecanismos comparten? Yo creo que la pregunta por la realidad, por el hombre, por cristo y por todas estas cosas no son cuestionamientos ontológicos, que quieran decirnos qué es lo que son esencialmente estos conceptos, lo que nosotros levantamos es una pregunta epistemológica, es solo respecto a cómo conocemos las cosas. En el fondo no queremos decir “la realidad es esto” sino ir evidenciando cómo ocurre, es más un trabajo fenomenológico.
Tú has levantado dudas respecto a cuestiones tradicionalmente verdaderas como las ciencias, la religión o el hombre y planteas la mediación como la forma en que estas verdades esenciales se muestran en su calidad de productos, articulaciones o incluso caprichos intelectuales. ¿Podrías profundizar un poco en eso?
A ver… yo me pregunto si existe la mediatez realmente o es un invento conceptual nostálgico de nuestro mundo hipermediado… hasta qué punto el origen, o la experiencia directa de la realidad, o el cuerpo como algo natural no es sino una producción en retrospectiva de la necesidad de origen, propio de una cultura cansada de la mediación. Yo soy de las personas que creen que el mundo va a ser siempre mediado, que nunca va a ser inmediato, y no encuentro que haya tragedia en eso. Siempre conocemos desde el observador que somos, y eso es la primera y más grande mediación.
Es desde ahí que, entendiendo las estructuras reales como fenómenos, en tus obras da la sensación que pueden ser reproducidos, rearticulados, reformados. ¿Por eso los personajes siempre tienen la libertad de moverse dentro del texto, del mecanismo, reformular lo que están experimentando, las situaciones que viven en escena? ¿Se plantean reglas para trabajar uds. en el proceso de la creación?
Si, creo que es lo que uno hace, explícita o implícitamente, ya sea por necesidad o por antojo. Ahora acabo de estrenar una obra en donde todo es narrado y hablado, nada ocurre, y surge casi como una obstrucción que yo les pongo al elenco. Creo que de hecho en esta oportunidad (“Ernesto”) nos hemos pasado con poner límites, jajaja, siempre atentando contra el teatro, poniendo reglas para que algo no resulte y surjan otras cosas… jajaja. Yo creo que uno siempre hace eso para que ocurra algo, y lo interesante es que en el acontecer esas reglas te van devolviendo u otorgando un sentido, a partir de la arbitrariedad de las reglas… quizás las reglas producen su propio sentido.
Por lo que he visto en tu teatro tampoco se trata de destruir el sentido, sino más bien dotarlo de su ambigüedad… las relaciones en tus obras están en tensión, entre la violencia y la debilidad, el deseo y la voluntad…
Es que es lo que decíamos, es la manera en que nos paramos en el mundo, creo que si hay alguna responsabilidad que tenemos como sujeto es permitir, evidenciar y dejar que ocurra la ambigüedad… si hay algo que le pertenece a nuestra época es la ambigüedad, en todos sus matices.
Pero es curioso, porque precisamente en una época como ésta, tan “asumida”, en donde tus obras han causado tal impacto…
Si, pero es que hay una ambigüedad profunda y otra superficial. La ambigüedad profunda tiene que ver con aceptar profundamente la diferencia y la contradicción como los mecanismos vitales que son, y otra volá es la moda (lo digo en el término moderno), de querer estar siempre cambiando sin aceptar profundamente que la diferencia es parte también de la matriz. Primero estuvo la diferencia y después todo lo demás, siguiendo a mi amigo Derrida.
tags: Manuela Infante



























7 Comments
grande manuela!!!!!
un gusto ver tus obras
NOTABLE TU ENTREVISTA ROBERTITO!
UN ABRAZO.-
Excelente la entrevista, grande el trabajo de toda la compañía y de Manuela
http://sangria.cl/2010/07/creaciones-la-banda-misma/
eres seca
Súper entrevista. Y pensar que cuanto te hablé de ella ni me pescaste. jajaja. Saludos.
Buena entrevista.
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